• Departamento de Vaupés

     

    El departamento de Vaupés, en la amazonía colombiana, fue creado por disposición de la Constitución Política de 1991. Localizado al suroriente del país, tiene una extensión de 54.135 km2. Limita al norte con los departamentos de Guaviare y Guainía; al este, con Brasil; al sur con el río Apapori —que lo separa de los departamentos del Caquetá y Amazonas—, y al oeste con los departamentos de Guaviare y Caquetá.
     
     
    Tiene una población de 35.100 habitantes, siendo Mitú, su capital, el municipio con mayor número de pobladores, unos 11.000. A diferencia de otros departamentos de la amazonía colombiana, en el Vaupés predomina la raza indígena o de amerindios (66,80%), seguida por la raza blanca o mestiza (31%) y por los negros o afroamericanos (1,55%).
     
    Administrativamente está dividido en tres municipios (Mitú, Tararira y Carurú), tres corregimientos departamentales (Pacoa, Papunaua y Yavaraté), dos corregimientos municipales (Acaricuara y Villafátima), diez inspecciones de policía y numerosos poblados y caseríos. Casi todo el territorio es plano, con pendientes muy bajas entre las que sobresalen los cerros Huinambi y Muñeta, y con un predominio de la selva tropical húmeda.
     
     
    En un principio, el territorio perteneció a numerosas comunidades indígenas que aún hoy, gracias al aislamiento con los centros urbanos del país, conservan gran parte de sus costumbres y cultura. Los grupos más numerosos son los cubeos, desanos, guananos, y tukanos (del grupo lingüístico Tukano).
     
    Los primeros exploradores que llegaron a la zona fueron el español Hernán Pérez de Quesada —hermano de Gonzalo, fundador de Bogotá—, en 1538, y el alemán Philip Von Hutten, en 1541. Desde ese momento, numerosas poblaciones fueron apareciendo a lo largo de la ribera del río Vaupés, impulasdas por las órdenes jesuítas y carmalitas que a finales del siglo XV llegaron provenientes de Brasil.
     
    Más tarde, en el siglo XX, el territorio tuvo un ‘segundo descubrimiento’ promovido por las empresas explotadoras de caucho, que causaron una notable disminución en el número de indígenas. Éstos, entre 1969 y 1970, lideraron una rebleión, apoyada por los grupos de misioneros, que culminó con la expulsión de dichas empresas y la recuperación de extensos terrenos que actualmente son reservas naturales.
     
     
    Dado que durante la colonia y la república el Vaupés había pertenecido a los territorios de Popayán, Cauca y Caquetá, sólo hasta 1963 se creó oficialmente la Comisaría del Vaupés, que separó el territorio de los departamentos de Caquetá y Guaviare. Finalmente, en 1991, la Constitución Política le dio el reconocimiento de departamento.
     
    La economía del departamento está basada en la producción agrícola y minera, en las que sobresalen los cultivos de yuca, máiz, plátano y arroz secano. En cuanto a la minería, se explotan productos como el oro y la ilmenita (roca metamórfica).

     

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    Petroglifos del Cuduyarí

    Los petroglifos del Vaupés, en la amazonía colombiana, son inscripciones talladas en piedra por los muchos grupos indígenas que habitaron dicho territorio hasta antes de la llegada de los españoles, y que han sido encontrados como resultado de diversas investigaciones y exploraciones en la zona.

     

    Por petroglifo debe entenderse, antes que nada, una representación gráfica tallada en roca por grupos humanos antepasados. Distinto del pictograma, que es una imagen dibujada o pintada sobre una superfice rocosa. Sin embargo, ambas manifestaciones hacen parte de una categoría más amplia conocida como ‘arte ruprestre’.
     
    Se deben distinguir también de las formaciones rocosas, las cuales son producto de procesos geológicos y en los que no interviene el hombre. La plabra petroglifos, pues, proviene de los griegos ‘petros’ (piedra) y ‘glyphein (tallar).
     
     
    Recientes investigaciones, así como crónicas de exploradores y de viajes, señalan que el territorio que hoy comprende el Vaupés fue habitado en principio por diversas comunidades inídgenas, como los Tukano, Siriano, Desano, Baranzano, Yurutí, Tujyuca, Piratapuyo, Cubeo, Curripaco, Guanano, Taiwano, Makú Bará, Macuna, Pizana, entre otros.
     
    Aunque con diferencias culturales y quizá lingüísticas, estos pueblos compartían un mismo mito de la creación del mundo: el de la inmensa serpiente anaconda que, remontando el río Vaupés con los indígenas en su lomo, repartió a cada comunidad un territorio específico en el cual asentarse.
     
     
     
    Este mito, justamente, el de la serpiente originaria, es el que predomina en los petroglifos encontrados hasta el momento, principalmente en la cuenca del río Cuduyarí pero repartidos también en las riberas de otros como los ríos Pira Paraná, Yuruparí, Mandí, Waracapurí, Tipiaca, Yaparé, Yutica, Carurú, Arasa, Yapú, Umarí y Micura.
     
    Se han encontrado, además, otras imágenes talladas que bien podrían agruparse en un segundo grupo, pues al parecer tenían la función de trazar límites territoriales entre una comunidad y otra.
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    Río Vaupés

    El río Vaupés es la principal fuente hidrogáfica del departamento y una de las más importantes de la amazonía colombiana. Nace en la cordillera oriental, en el departamento de Guaviare, y desemboca en el Río Negro —río Guainía—, en el estado brasileño del Amazonas, con una extensión total de 1.050 km.

     
    Durante su recorrido por la selva colombiana, baña poblaciones como Miraflores, Puerto Silvana, Santa Rosa y Mitú, la capital, sirviendo en esa zona como referencia limítrofe entre Colombia y Brasil. Aunque es navegable de forma interrumpida, su cuenca es la principal vía de comunicación para los habitantes de la región.
     
    Uno de los principales exploradores que dio cuenta de las características del río fue el italiano Ermanno Stradelli, quien en 1881, patrocinado por la Sociedad Geográfica de Roma, realizó una travesía por su cuenca que dio origen a una publicación con sus impresiones y apuntes.
     
     
    Su riqueza y exhuberancia derivan también de una amplia red hidrográfica que baña casi todo el territorio el departamento. De ella hacen parte también, entre otros, los ríos Papunaua, Suruby Suruí, Querary, Cuduyarí —famoso por sus petroglifos—, Pacoa, Taraira, Isana,; las quebradas Jotabeyá, Cotudo e Inambú; los caños Carurú, Lindana, Tatú, Colorado, Paraná Pichuna, entre otros.
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